miércoles, 19 de julio de 2017

La maldición del tesista o cómo sobrevivir a la tesis sin morir en el intento

Muchos estudiantes tienen diversos problemas a la hora de escribir el trabajo final de grado, ya sea porque no conocen el formato y estructura del texto o por aquella “serie de eventos desafortunados” que ocurren a la hora de poner término al escrito. Y la tesis, estructura casi arcaica que está presente en casi todos los programas de pre y post-grado, sigue siendo la vía de salida por el cual todos los estudiantes abandonamos las aulas universitarias. Sin embargo, las dificultades que ella nos presenta van de la mano de una serie de desconocimientos que detallaremos en el presente escrito, el que además complementaremos, basándonos en nuestra propia experiencia, con algunos tips que ayuden a que dicha tarea sea menos engorrosa.
Durante algunos años vengo dictando un curso que diseñé inicialmente sobre ¿cómo se escribe una tesis?, tomando de base varios artículos y textos que planteaban la dificultad que ello traía. Así, comencé a dar un Curso de Educación General en el que bajo ciertas directrices sólo veíamos aspectos de formato y estructura textual de la tesis. Posteriormente, el curso fue re-planteado y se incorporaron elementos propios de la metodología de la investigación y en una hibridez terminó siendo el ramo general de Cómo se elabora una tesis de la dimensión de Razonamiento científico de la Universidad Andrés Bello.
Así, pude ir captando un conjunto de elementos que se repetían en cada ejercicio de escritura y de formulación de la tesis, desde la portada e índice hasta la bibliografía. Ello sumado a las dos tesis que ya había realizado, más la escritura de una tercera del doctorado, me permitían tener una imagen más o menos clara respecto de cómo se escribe una tesis y cuáles son los principales errores que los estudiantes, por desconocimiento, falta de orientación y absoluta irresponsabilidad, en muchos casos, terminan por demorar un proceso que no tiene por qué ser tan lento y dificultoso. En teoría.
No obstante, antes que todo, es necesario aclarar un contexto de entrada. La tesis es un género lingüístico y como tal posee una estructura determinada, la cual, para alcanzar su materialización discursiva o textual, debe pasar por dos pasos previos. Y como éste tipo de textos responde a un proceso académico de finalización de estudios, cada vez más desplazado dentro de las universidades, consta de lo que podemos identificar como el “ciclo de titulación”. Ello quiere decir que: A) Hay un momento inicial que parte con el “proyecto de investigación”, formulado normalmente (aunque los estudiantes siempre cambian el proyecto y desaprovechan la oportunidad que les otorga en tiempo y formación el curso) en el ramo de Metodología de la Investigación. B) Luego, se continúa con la aplicación de la investigación, es decir, se ejecuta el proyecto inicial. C) Se escribe la tesis, y D) Se defiende el trabajo realizado. Como nuestro texto sólo se enfoca en la letra C, hablaremos acerca de los problemas propios del escrito final.
1-    Lenguaje: Un primer elemento importante que todo estudiante debería manejar a la hora de escribir su tesis es el manejo del lenguaje científico y el técnico. Distinción tenue pero fundamental para un trabajo en el que debe dejarse por escrito la ejecución de una investigación, sin embargo, los egresados muchas veces no tienen un manejo conceptual, teórico, importante y eso los lleva a utilizar un lenguaje poco preciso, ambiguo y lleno de adjetivos que hacen de un texto con pretensiones objetivas uno tremendamente subjetivo. Yo creo, yo pienso…esta es una muy buena forma…ha sido una linda experiencia… Y así un número incontable de formas que apelan a razones que poco tienen que ver con una descripción clara de la investigación llevada a cabo. De ahí que, el lenguaje para ser científico debe poseer definiciones específicas, claras y que no permitan identificar situaciones o hechos distintos de los que son referidos en la investigación. Esto quiere decir que cuando se hace un uso exclusivo para la tesis de X situación, debe aclararse la definición con la cual se está entendiendo el concepto. En caso contrario, bien sirven las definiciones dadas en libros de los autores fundamentales del escrito. Por su parte, el lenguaje técnico obedece al conjunto de conceptos propios de la disciplina que son utilizados durante la investigación y que normalmente van en un glosario de términos al final del escrito, como un anexo de la tesis donde se definen dichos términos. Como nota aclaratoria; debemos decir que no es igual una hoja, previa a la introducción, donde se aclaren las siglas que contiene el texto al glosario que va al final, pues las siglas corresponden a las abreviaturas, como por ejemplo, MINSAL: Ministerio de Salud de Chile.
2-    Formato: Las tesis tienen una guía general de la universidad en la que se especifican los formatos y estructuras del texto final. Ello es de suma importancia conocer porque permite que las tesis sean uniformes para la universidad y no existan diversos escritos sin un mínimo de rasgo en común. Pues debe recordarse que la tesis es un texto institucional y por tanto debe cumplir con las normas de la casa de estudios a la que pertenece. Esto que parece obvio no lo es, ya que cada facultad, departamento y escuela realiza su propio formato, contraviniendo una política de la institución. Es así como uno puede ver que hay tesis que tienen un determinado tipo de citación y otras que corresponden a una cita de diferente estilo. De ahí que, el formato debe corresponderse al de la Guía de presentación de las tesis, tanto en letra, interlineado y modo de citación. (Esto deberían saberlo los profesores guías ya que es su responsabilidad también).
3-    Estructura: La tesis posee una estructura general compartida, es decir, todas deben contener: Portada, Resumen, Dedicatoria y/o Agradecimientos, Índice, Introducción, Marco Teórico, Desarrollo, Discusión, Conclusiones, Bibliografía, Anexos, Glosario. Cada uno de estas partes posee una lógica particular que se articulan en el todo que se denomina Tesis. Un cuerpo textual complejo porque las particularidades no son comúnmente trabajadas por los estudiantes. De hecho, muchos no saben cómo titular su tesis, ni menos formular un índice tentativo. Los resúmenes son otro problema, ya que no tienen la estructura que deben y son más bien una reseña temática sin que se presente el contenido del texto que posee la tesis. Para eso deben elaborarse trabajos con resúmenes estructurados a modo de que el estudiante sepa cómo se escribe el resumen de un texto: Planteamiento general del tema, objetivos, metodología y resultados esperados.
4-    Planificación: Los estudiantes nunca planifican el periodo de la tesis en una secuencia de actos que componen el “ciclo de titulación”. Podrían tener otras, en nuestro caso optamos por reconocer cuatro. Ello, porque consideran que la tesis es un solo momento de investigación y escritura, es decir, no investigan primero y luego escriben, sino que lo hacen en el mismo momento. Gran error. Primero se indaga en los textos. Luego se ejecuta la investigación y finalmente se pone por escrito lo realizado.
Dentro de este mismo punto, podemos incorporar el trabajo grupal. Muchos estudiantes realizan en el pregrado, principalmente, su tesis con más de una persona. Y para ser equitativos se reparten de manera ecuánime el trabajo. Son cuatro y cada uno se lleva una parte para escribir. Error. Mi consejo siempre es el de un equipo deportivo y utilizo el de baby futbol. En un equipo siempre se definen posiciones y si bien en la cancha pequeña los jugadores tienden a cumplir distintas funciones se respeta un patrón preestablecido. Hay un arquero, dos defensas y dos centrocampistas-delanteros. Pues bien, en los equipos de rotación al arco, es decir, todos pasan por las mismas posiciones, normalmente pierden los partidos porque no hay un trabajo en equipo, sino un individualismo que se expresa en jugar donde me gusta y donde no me gusta lo hago mal. Bueno, en las tesis ocurre lo mismo. Si en un grupo tenemos un estudiante que sabemos que no es bueno escribiendo, no hay razón para que deba escribir un capítulo de la tesis, pues no sólo retrasará el trabajo, sino que además lo hará de mala manera. La razón es muy simple, es como poner de arquero al goleador del equipo. Y esto está muy emparentado con lo anterior, es decir, al confundirse la escritura de la tesis con la investigación se reduce la participación de cada integrante del grupo al escrito, cuestión que es errónea. De ahí que, lo óptimo es que cada uno asuma según sus capacidades las tareas dentro del ciclo completo de la investigación y ser solamente ecuánime en el reparto el día de la defensa oral.
Por último, dentro de la planificación, está la distribución temporal. Algo que no siempre se considera pero que es la causa fundamental de la mayoría de los errores no forzados de la tesis. Escribirla contra el tiempo. Y esto ocurre porque los estudiantes, quienes normalmente no están acostumbrados a escribir, piensan que podrán avanzar más allá de lo que realmente pueden. Muchos aprenden recién en esta etapa que la escritura es un proceso que implica leerse y releerse constantemente, lo cual hace que para escribir una plana un día sea poco. Pero además no contemplan dentro de esta planificación los días festivos y la presión social y familiar, porque todos quieren que terminemos la tesis pero nadie quiere que no participemos de la vida familiar. Por lo que siempre hay algún evento tentativo que hace tensión entre quedarse trabajando en la tesis o celebrar el cumpleaños del mejor amigo, mamá, papá, pololo o polola y un largo etcétera de ocasiones que atentan contra la distribución del tiempo y la concentración requerida para la escritura.

Por otra parte, tenemos lo que llamamos una “serie de eventos desafortunados” que se hacen presente, como nunca, y de ahí el título de este escrito, el día de la impresión de la tesis. Por eso daremos algunos tips, sin entrar en los detalles, porque más de alguno ha sufrido o está sufriendo con ellos, razón que nos lleva a poner los consejos por sobre la descripción.
1-    Ten una resma de hojas y tinta extra de impresora para imprimir cada vez que terminas un apartado de la tesis. Así, podrás corregir aquellas palabras que tipiaste mal y que la pantalla por su luminosidad y el agotamiento visual no te permiten ver.
2-    Revisa siempre al día siguiente lo que escribiste en un día. Nunca al final de la jornada. El cansancio no permite ver los errores y tienes muy presente la manera de formularte una idea, por lo que no ves los errores de redacción.
3-    Lee en voz alta el escrito. Así podrás mejorar la puntuación y claridad del texto, si tu fuerte no es la gramática.
4-    Inserta las citas apuntadas en tus cuadernos o marcadas en los libros de acuerdo a lo que hayas escrito y aseverado, puesto que cada afirmación en la tesis debe estar debidamente justificada y/o avalada por un experto.
5-    Pasa a pdf el texto final para imprimir. Es la única forma que no se descompagine el escrito. Word juega demasiadas malas pasadas en esto y además el pdf permite ver mejor lo que se ha escrito.
6-    Imprime y fotocopia en el mismo lugar. Se lo que se encarece el texto con este consejo, sin embargo, es mejor pasarle a un profesional del copiado el trabajo que a nuestro sistema nervioso colapsado por el apuro y la maldición que tiene la tesis con nuestras impresoras. Si van a un lugar con su pdf, imprimen y copian, todo lo harán profesionalmente y no tendrán el problema de la tinta, el papel, el trabado de hojas y ese largo etcétera que pasa cuando imprimimos la tesis.
Anillen y entreguen las copias

domingo, 2 de julio de 2017

Los mejores jugadores de la historia.


Crecí mirando derrotas de nuestra selección. Viendo jugar finales a equipos que admiramos con la lejanía ilusoria de querer parecernos. De chico, en la pichanga de fin de semana, usábamos nombres de ídolos extranjeros porque los chilenos no alcanzaban para todos, con suerte la delantera, primero Zamorano y después “el Matador” Salas. Vi como todos ustedes los terceros lugares de las selecciones menores. Nunca habíamos ganado, ni siquiera lo mínimo, para decir que teníamos historia en algo. Marcelo Ríos fue un excepción y fue bajo las mejores condiciones posibles. No iba al colegio, tenía cancha de tenis para él solo, viajaba con libertad por el mundo jugando campeonatos y mostraba una arrogancia que todavía muchos le alaban. A mi sólo me alegró su número uno como me alegra ver campeón a un equipo que juega bien pero no es mi favorito. Las medallas de Oro en las Olimpiadas de Atenas de Massú y González las disfruté más, pero porque su juego era más parecido a la vida que nos toca a los que no tenemos apellidos de élite ni la plata suficiente para desarrollarnos en las mejores condiciones. Su juego era puro esfuerzo, pura fuerza, pura perseverancia. Pero esta selección de Bravo, Medel, Jara, Isla, Aranguiz, Díaz, Hernández, Beausejour, Vidal, Sánchez y Vargas nos ha mostrado que se puede cambiar la historia. Que los obstáculos se pueden vencer sin ayudas extras e incluso contra ellas. Pero sobre todo nos ha mostrado la victoria y el placer máximo de poder disfrutarla. He celebrado sus triunfos en el silencio imposible de una mente que grita sin miedo, sin cobardía ni pequeñez. 
Chile no sólo corre más que otros, sino que ataca más, salta más, llega más veces al arco y sin miedo pega tanto como recibe. Sus jugadores de no saber hablar bien español hoy casi todos hablan más de un idioma. Sus camisetas y nombres son las que usan ahora otros niños con la esperanza ajena que teníamos nosotros en esos otros tiempos, enseñándoles inconscientemente que se puede.
Debo confesar que siempre admiré el juego brasileño, aunque sabía que nunca lo tendríamos porque su ritmo lo llevan en el ADN. Miraba con ganas a los argentinos, especialmente a Maradonna, porque era la idea de un jugador genio que ganaba partidos, asustaba al rival y una falta cerca del área era gol seguro si él estaba en cancha. Y así esperamos a tener un 10, ese 10 maradoniano campeón del Mundo. Pero sólo tuvimos un 9 y luego un 11.
Sin embargo hoy tenemos el equipo completo del 1 al 11, todas las posiciones con grandes jugadores, que han ganado el partido más importante, el de la vida. ¿Qué sería de Medel, Vidal o Vargas si no fueran jugadores de futbol? ¿Qué sería de Sánchez si aún viviera en Tocopilla o de Bravo en Viluco? No es necesario responder porque todos sabemos las respuestas. Acá en este país, donde la gente sin oportunidades es llamada Flaite y marginada por su color de piel, donde ser de regiones es un desafío a las posibilidades de cualquier cosa que se quiera hacer, porque allá hasta tener trabajo estable es difícil para los sin profesión. Pero ellos llegaron a lo más alto posible. A los mejores equipos del Mundo. Vidal pateando los penales en la Juventus. Si, la juve donde antes lo hacía Pirlo. Bravo atajando en el Barcelona, mismo equipo donde la 9 fue de Sánchez. Esta selección nos ha dado lo mejor que podíamos saborear del deporte, el triunfo y el talento. No sólo gana, sino que lo hace jugando como un equipo. Todos para todos. Son comunitarios con la pelota, se la pasan de uno a uno, hasta donde el arquero juega. Son solidarios a socorrer al que la tiene difícil y son guapos cuando ponen su cuerpo pequeño al lado de jugadores gigantes. Por eso hoy estoy feliz a pesar de la derrota. No celebro porque soy mediocre, sino porque ser segundo significa haber hecho el mismo recorrido que el que salió campeón, pero en esto a veces también se necesita un poco de suerte, como en todo. Una fracción de segundos nos puede arrancar la vida, porque somos frágiles. Cosa que muchos olvidan por la arrogancia del que la tiene fácil. Ellos ya son campeones, no una, sino dos veces. Ganándole a la Argentina de Messi. La del mejor jugador de la historia. Le ganó a Portugal con Ronaldo en cancha y hoy se paró sin cansancio a ganarle a Alemania. 
Eso muestra las ganas de este equipo, que es como nuestro pueblo que se levanta de aluviones, incendios, terremotos y tsunamis. Se parece a sus hombres y mujeres trabajadores que día a día quieren vivir mejor y se esfuerzan por ello, a pesar de las barreras y las faltas de oportunidades. Son como la mayoría de los que no venimos de arriba, sino que han subido desde abajo. Saltan más, corren más y son más talentosos.
Por todo eso, gracias. Muchas gracias por verlos ganar finales y también perderlas, porque a pesar de la derrota hoy demostraron que siguen siendo los mejores.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Las revoluciones y sus ideas no mueren con sus comandantes

Condenadme. No importa.
La historia me absolverá.
F. Castro (1953)

¿Cuánto líderes revolucionarios han muerto a lo largo de nuestra historia?, ¿cuántos muertos más tendremos? La respuesta es imposible. Son demasiados los muertos y seguramente muchos más los que vendrán. Sin embargo, las revoluciones no se detendrán. ¿Y por qué no? La respuesta es más sencilla, pues mientras exista la explotación del ser humano sobre otro ser humano la revolución será un camino. Aunque no exista una receta mágica, ni un solo trayecto trazado, la lucha por los derechos humanos fundamentales de parte de los oprimidos y de los trabajadores abusados contra la desigualdad; la codicia y la miseria obtendrá en las ideas revolucionarias una alternativa. Y eso fue, es y será Fidel Castro. El ejemplo de una vía revolucionaria del socialismo. Por eso su partida terrenal no se agota en sus actos, sino que se proyecta en un ideario dentro del marxismo-leninismo latinoamericano.
Fidel representa un momento histórico que abre a Nuestra América al Mundo, y nos proyecta como pueblos conscientes de sí mismos, pues antes de 1959 éramos vistos como un centro de extracción de riquezas para sustentar las poderosas economías explotadoras de Inglaterra, España y Estados Unidos, principalmente. En ese sentido, la Revolución Cubana vino a ser para América, lo mismo que la Revolución Francesa para el siglo XIX, un camino de libertad para nuestros pueblos. ¿Cuánto de América se había estudiado antes de 1959?¿Cuántos trabajos sobre nuestros pueblos teníamos hasta ese momento? Pocos, muy pocos. Recién a partir del desarrollo cultural y el rol que jugó, y aún juega, La Casa de las Américas de la Habana se amplió la mirada y también los trabajos sobre nuestros países hecho por nosotros mismos, ya no para nutrir de datos para la explotación sino para conocernos y reconocernos tal cual somos, es decir, poder hablar de nuestra identidad latinoamericana. Y así, vinieron las luchas por nuestra liberación. A cambio recibimos la mayor ofensiva represiva cívico-militar conocida en la historia de la humanidad, las Dictaduras de América Latina.
Pero Fidel no solo representa ese espíritu de la emancipación cultural, política y económica, pues su persona sobrepasa las páginas de cualquier libro por las dimensiones que pueden hacerse sobre su legado. Hoy muchos hablan de su figura política bajo la definición impuesta por las dinámicas imperialistas de Estados Unidos y los diferentes defensores de sus intereses, junto a los amplios grupos de burgueses pro-Neoliberalismo que viven en nuestros países como verdaderas castas aristocráticas, violando incluso las mismas leyes que ellos se construyen para su propio beneficio, lo llaman descaradamente como “dictador”. 
Y me surge instantáneamente la pregunta ¿cómo se distingue un dictador? A un dictador se le reconoce por sus abusos sistemáticos contra su propio pueblo, violaciones a los derechos humanos, robo desmedido de las arcas fiscales, asesinatos sin justicia, estrecha relación con el empresariado para su beneficio personal, supresión de libre información verídica y una anulación física de cualquier opinión distinta. Cuestión que en Chile sabemos reconocer porque tuvimos uno verdadero, apoyado por esos mismos sectores que en Chile llaman a Fidel “dictador”, tratando de hacer un espacio invisible de pseudo-objetividad que no existe, mucho menos en una prensa que se concentra casi en un 95% en manos privadas, es decir que responden a los intereses particulares de sus dueños. Entonces, se le dice “dictador” por la cantidad de años que lideró a cuba, pero a Fidel no se le puede llamar dictador por estar 49 años a cargo de conducir un proceso revolucionario en el cual era elegido por la asamblea de representantes periodo tras periodo eleccionario, ni menos por tener un largo listado de detenidos desaparecidos como en el caso chileno; argentino o brasileño, ni un número altísimo de torturados con prácticas aprendidas en la Escuela de las Américas, como ocurrió en todas dictaduras que vivimos los demás países de América del Sur apoyados por esos mismos sectores de civiles minoritarios pertenecientes a las castas burguesas que hoy lo tildan de tal. Si es así, entonces, ¿cómo podemos llamar al largo listado de personeros que llevan más de 20 o 30 años en cargos públicos, pasando de cargos designados en las dictaduras a eleccionarios en nuestras “democracias”, arrimados siempre al poder? 
Pero para el infortunio de los difamadores, Fidel no tiene ese legado. Sus actos humanitarios son innegables tanto dentro como fuera de la Isla. Salud y educación para gratuita para todos, siendo un país pequeño. Avances científicos que no poseen ni los países más avanzados del mundo. Elecciones periódicas bajo sus propias reglas, algo consagrado en la declaración de los derechos del hombre Post-Revolución Francesa, el derecho a la autonomía de los pueblos. O ¿alguien plantea que Estados Unidos es anti democrático al elegir a un presidente que recibe menos votos reales que el candidato perdedor? ¿Qué significa eso para un sistema que se hace llamar democracia? ¿Entonces, qué es democracia y qué es dictadura? O mejor dicho, ¿quién define qué es cada una? Y es más fácil responder a esto último, los poderosos siempre imponen sus categorías, pero ojo, los pueblos tarde o temprano siempre despiertan de su ignorancia.

Hoy mi pesar es sereno por la partida de Fidel, porque así como Allende o como el Che han dejado un legado infinitamente superior a sus personas de carne y hueso. Su partida inminente como la que tendremos cada uno de nosotros ha sido trascendida por el mayor legado que un ser humano puede dejarle a la humanidad, la consecuencia de su incansable lucha por defender de las injusticias sociales a los más desvalidos, tener una solidaridad a prueba de cualquier diferencia política y proyectar estrategias y tácticas que seguramente serán estudiadas por siglos en la historiografía política de América Latina. Hoy a Fidel no lo lloro, hoy le rindo un homenaje a sus acciones humanistas y lamento reflexivamente su partida física, porque se que sus ideas son el mayor significado que no ha muerto y que no morirá, porque simplemente Fidel vive y la historia lo absolverá.